El corazón se acelera, las manos están frías y húmedas, y una sensación de presión aparece en el pecho. La mente parece nublarse justo cuando más claridad necesitas. Si estás preparando una oposición, esta escena te resulta familiar. Son los nervios previos al examen, una reacción habitual cuando te enfrentas a una prueba importante.
Has estudiado durante meses. Tienes los conocimientos. Sin embargo, el miedo a no rendir como esperas, a cometer errores evitables o a quedarte en blanco puede convertirse en el mayor obstáculo el Día D. No por falta de preparación, sino por una mala gestión de la activación.
La clave es entender algo fundamental: los nervios no son el enemigo. Son una respuesta normal del cuerpo ante un reto relevante. El problema no es sentirlos, sino no saber dirigirlos. Este artículo te ofrece un plan claro y práctico para mantener el control antes y durante el examen, y rendir al nivel que realmente tienes.
Por Qué los Nervios Aparecen Justo Antes del Examen
Cuando se acerca una prueba decisiva, tu cerebro interpreta la situación como un desafío importante. Activa entonces un sistema automático de alerta que aumenta tu nivel de activación física y mental. Este mecanismo es útil: te mantiene despierto, atento y reactivo.
El problema surge cuando esa activación se desborda. En lugar de ayudarte a concentrarte, te bloquea. Aparecen pensamientos acelerados, dificultad para ordenar ideas y una sensación de pérdida de control. No es falta de capacidad: es exceso de activación.
El objetivo realista no es “eliminar los nervios”, sino bajarlos a un nivel manejable, donde jueguen a tu favor y no en tu contra.
Estrategia 1: La Noche Anterior – Cerrar el Ciclo
Deja de Estudiar a una Hora Fija
Estudiar hasta el último minuto no mejora el rendimiento. Al contrario, aumenta la sobrecarga mental y dificulta el descanso. Establece una hora límite (por ejemplo, las 18:00) para cerrar los libros. A partir de ahí, el objetivo es recuperar energía, no acumular información.
Prepara Todo con Anticipación
La sensación de control reduce los nervios. Deja lista la documentación, el material, la ropa y el trayecto. Cada decisión que eliminas la noche anterior es una fuente menos de tensión el día del examen.
Cuida el Descanso
Dormir bien es una ventaja competitiva. Evita pantallas antes de acostarte, cena ligero y crea una rutina tranquila. No se trata de dormir “perfecto”, sino de darle al cuerpo las mejores condiciones posibles.
Estrategia 2: La Mañana del Examen – Mantén la Estabilidad
Desayuna para Tener Energía Sostenida
Elige alimentos que aporten energía gradual: avena, huevos, yogur natural, fruta. Evita picos de azúcar o exceso de cafeína, que pueden aumentar la sensación de nerviosismo.
Llega con Tiempo, Pero Sin Exceso
Llegar con margen evita prisas innecesarias. Llegar demasiado pronto puede exponerte a comentarios y tensión ajena. Busca el equilibrio.
Estrategia 3: Justo Antes de Empezar – Regula tu Activación
Respiración Controlada
Antes de empezar, dedica un minuto a regular la respiración:
- Inhala 4 segundos
- Mantén 4 segundos
- Exhala 4 segundos
- Espera 4 segundos
Repite varias veces. Esto ayuda a reducir la aceleración física y recuperar claridad.
Usa un Anclaje Simple
Un gesto discreto (por ejemplo, presionar ligeramente los dedos) puede servirte para volver al presente. Practícalo antes en momentos de calma para asociarlo a esa sensación.
Estrategia 4: Durante el Examen – Juega con Ventaja
Empieza por lo que Dominas
No es obligatorio responder en orden. Comenzar por preguntas que controlas refuerza la confianza y estabiliza el ritmo.
Si Aparece el Bloqueo
Detente unos segundos. Respira. Cambia de pregunta. El bloqueo suele romperse cuando dejas de forzarlo.
Acepta que No Todo Saldrá Perfecto
No necesitas hacerlo todo perfecto para aprobar. Necesitas rendir de forma consistente. Recordarlo reduce presión innecesaria.
Estrategia 5: La Mentalidad Correcta
Reinterpreta las sensaciones físicas como señales de activación, no como una amenaza. Tu cuerpo se está preparando para rendir.
Concéntrate en ejecutar el proceso, no en el resultado final. Pregunta a pregunta. Minuto a minuto.
Conclusión: El Control Está en lo que Haces, No en lo que Sientes
Sentir nervios antes de un examen importante es normal. La diferencia entre un mal día y un buen rendimiento no está en no sentirlos, sino en saber gestionarlos.
Con preparación, rutinas claras y una estrategia sencilla, puedes entrar al examen con mayor calma, claridad y control. No para eliminar la tensión, sino para usarla a tu favor.
El examen no mide quién no siente presión, sino quién sabe rendir a pesar de ella.

Mateo Rojas es el fundador de escudomental.com. Antes de convertirse en mentor, Mateo pasó varios años en la trinchera, preparando una de las oposiciones más exigentes de su país. Tras conseguir su plaza, se dio cuenta de que la batalla más dura no fue contra el temario, sino contra su propia mente: la ansiedad, la duda y el miedo al fracaso. Ahora, su misión es compartir las estrategias y herramientas de fortaleza mental que él mismo desarrolló para ayudar a otros opositores a superar la presión y alcanzar sus metas.
